martes 16 de octubre de 2018
Revista Innovación Seguridad » Infraestructura » 11 oct 2006

Buenos Aires: Ciudad Inteligente

Por Diego SantilliLegislador porteñoCuando asumió su cargo, el jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman, dijo que quería que Buenos Aires tuviera Internet inalámbrica gratuita en todos sus espacios públicos. Se trata de una idea que, tomada a la ligera, podría parecer desfasada de nuestra realidad, un proyecto grandilocuente para una ciudad con problemas sociales que deben ser prioridad.


Aunque de todos modos, me pareció que valía la pena ahondar en el asunto, que ya es tendencia en el mundo: le pedí a mi equipo de asesores que estudiara el tema: qué ciudades ya lo implementaron o lo están implementando, de qué manera, cuánto invirtieron, etcétera.

A partir de los datos aportados por ese estudio, presenté el proyecto "Buenos Aires: Ciudad Inteligente", que estipula la creación de una comisión cuya función será determinar la factibilidad de la implementación de un sistema de WiFi gratuito en todo espacio público de la Ciudad.

Al contrario de lo que decía Perón sobre que las comisiones sirven para que las cosas no se resuelvan, en mi proyecto la comisión debe ser creada, justamente, para que todos los sujetos que estén de alguna manera implicados en este proyecto de ciudad inteligente participen de las decisiones sobre cómo se va a implementar. Esta comisión deberá estar integrada no sólo por representantes del gobierno y de la Legislatura, sino también de entidades de defensa del consumidor y de las empresas que brindan conexiones de Internet.

Creo que la aplicación de este avance tecnológico, si se hace bien y pensando en el bienestar del vecino, puede darle un gran valor agregado a la ciudad. El proyecto "Buenos Aires: Ciudad Inteligente" obliga a que, de implementarse, el plan debe completarse en primer lugar en la zona sur de la ciudad. Allí es donde se está instalando -en virtud de una ley votada por la Legislatura y sancionada por el Ejecutivo- un polo tecnológico. Con el mismo convive la población porteña de más bajos recursos; por eso la idea es, entonces, estimular el desarrollo de la zona. Me parece esencial que la instalación de Wi-Fi en espacios públicos no olvide este objetivo.

En general, cuando se habla de Wi-Fi gratuito en espacios públicos, lo primero que uno se imagina es gente en la plaza chequeando los mails en la notebook o en la palm. Entonces, la conclusión apresurada sería que el proyecto es inútil por dos razones: una es que la sensación de inseguridad desmotivaría a los vecinos a sacar a la calle dispositivos electrónicos tan caros. La otra es que, justamente, al ser productos que no todos tienen, sólo unos pocos serían beneficiados por la conexión gratuita en espacios públicos.

Sin embargo, cuando presenté el proyecto, yo estaba pensando en otras cuestiones mucho más importantes: tener WiFi de libre acceso en la vía pública puede hacer más eficientes los servicios de asistencia social, policía y salud, ya que estos tendrán disponible toda la información que necesiten en tiempo real y en cualquier lugar.

Por ejemplo, una ambulancia puede ver el estado del tránsito y elegir la mejor ruta para llegar a un lugar. O un policía puede chequear al instante los antecedentes de un sospechoso. Las escuelas de la Ciudad podrán acceder a Internet, tanto para obtener material didáctico como para acceder a distintas herramientas educativas.

Por todo esto digo que Buenos Aires con Internet inalámbrica tendrá un importantísimo valor agregado cuando una empresa tenga que decidir en qué ciudad se instalará.

El primer objetivo, el inmediato, de mi proyecto es darle más herramientas a los servicios públicos, pero también creo que es bueno pensar en las posibilidades a mediano plazo. Hace 8 años, un porcentaje pequeño de la población podía comprarse un teléfono celular y además pagar el abono, que no era nada barato. Y el año pasado, fue noticia en los medios que padres, maestros y directores estaban discutiendo sobre la obligatoriedad o no de que alumnos de escuelas públicas apagaran sus celulares durante el dictado de una clase... Cinco años atrás, nunca se nos hubiera ocurrido que los chicos de 10 años iban a tener un celular. Por eso, no me cabe duda de que en unos pocos años, todos podremos tener dispositivos con WiFi. Espero -y haré lo posible para- que las plazas sean más seguras.

Son varias las ciudades, países y regiones donde ya se utiliza este servicio, con resultados altamente positivos. Es el caso de Filadelfia, San Francisco, el Silicon Valley, el Valle de San Pedro, Boston y Nueva York en Estados Unidos, Barcelona, Berlín, Moscú y Londres en Europa, Singapur y Taipei en Asia, y San Pablo y Guayaquil en América Latina.

Cada una de ellas eligió un modelo distinto. Por ejemplo, en Filadelfia, una de las primeras ciudades en implementarlo, se creó una corporación pública que es dueña, pero que terceriza a un privado para que lo opere y financie. El Estado de Singapur lo está implementando y lo manejará en todo su territorio. En Chaska (Minessota, EE.UU.), el Estado la creó, la financió, la desarrolló, la mantiene y la opera, y le cobra al usuario un abono tres veces más barato que cualquier proveedor privado.

Hay mil formas de hacerlo. La comisión sabrá determinar cuál es la mejor opción para Buenos Aires y, sobre todo, para los porteños.

En el siglo pasado la revolución pasó por el trasporte y Buenos Aires construyó el primer subterráneo de Latinoamérica. Hoy la revolución pasa por las comunicaciones, de modo que no debemos dejar sin analizar la posibilidad de que nuestra Ciudad sea una de las primeras latinoamericanas en poseer Internet inalámbrica gratuita.

 

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