lunes 23 de julio de 2018
Revista Innovación Seguridad » Monitoreo » 1 dic 2004

Monitoreo en vía pública.

La vigilancia en la vía pública tiene como objetivo principal incrementar la Seguridad Pública ya sea en ciudades o zonas de alta población y de gran tránsito de personas y de vehículos, como los que pueden generar los centros de eventos musicales o deportivos. También su uso colabora en otras contingencias como incendios, manifestaciones, situaciones de riesgo, ordenamiento del tránsito vehicular o básicamente en la prevención de delitos.


El monitoreo se puede llevar a cabo con sistemas fijos o móviles, que consisten básicamente en la vigilancia a través de cámaras de diferentes tipos (CCTV) y alta calidad instaladas en lugares estratégicos, y la transmisión de esas imágenes a una central que administra lo recibido, lo graba automáticamente y, de ser necesario, toma las acciones pertinentes, convocando a los servicios involucrados como los de seguridad, emergencias médicas, bomberos, desastres, etc.

En el caso de los sistemas fijos, están instalados en edificios, columnas, etc. y los móviles, como en dirigibles. El monitoreo consiste en brindar en tiempo real las imágenes de lo que acontece en la vía pública, que puede estar combinado con sistemas en edificios (públicos o privados) y poder dar de esta forma una respuesta pronta y eficaz, disminuyendo riesgos y pérdidas.

Actualmente hay un gran cambio o migración del sistema analógico al digital, siendo éste de más fácil integración a otros sistemas, de menor necesidad de mantenimiento. Los costos son más bajos, permite una implementación gradual y de fácil acceso remoto y de control y, en el caso que nos ocupa, con un mejoramiento de imagen significativo. Y lo que era un gran dolor de cabeza, el almacenamiento de las imágenes por semanas e incluso meses, hoy ya es un problema menor, pues las imágenes digitalizadas ocupan muy poco espacio, y además el registro de las ocurrencias es mucho más detallado.

La niña bonita es la “cámara IP” que tiene incorporada una microcomputadora que aumenta las prestaciones tradicionales del producto.

Los críticos detractores del monitoreo en zonas o lugares públicos aluden entre otras la invasión a la privacidad; más allá de la posición no compartida, la tecnología trae de la mano progreso y el progreso cuesta, al igual que la seguridad que supuestamente cuesta y molesta.

La prevención de delitos y/o la ayuda al esclarecimiento de hechos delictivos o simples accidentes de tránsito dan por el piso con estas posturas. Y si este progreso permite prevenir delitos y esclarecer otros, el balance será positivo a favor de la implementación de estos sistemas, pues la prevención es de 8 a 25 veces más económica que tener que soportar los gastos que ella ocasiona, sin contemplar en esta cuenta muy simple cuánto le cuesta a la sociedad una víctima mortal o no, aun cuando éstas no sean atendidas por el Estado.

Es como todo, bien implementado con una integración con políticas serias y estudios de seguridad profesionales y con otros sistemas ésta es una herramienta que bien utilizada, es de gran beneficio para la sociedad que pretende volver a ganar la calle en un marco de sensación y experiencia de tranquilidad. Uso adecuado y responsabilidad en el mismo, es la fórmula que no falla.

El buen uso del monitoreo/vigilancia debe primar sobre la posibilidad o suposición del mal uso o abuso; un ejemplo claro son los hoteles que algunos, con buen criterio, no tienen cámaras en los ascensores pues es un lugar considerado de privacidad sobre todo para la mujer que suele terminar de retocar su maquillaje o ajustarse las medias.
Hasta hace no muchos años Medellín, una de las principales localidades de Colombia de la región de Antioquia, era considerada por muchos y con razón, la ciudad más insegura del mundo. Tal vez esta calificación le quedase un poco exagerada, pero tenía sus justificativos.

La cuna del gran artista Botero hoy es una ciudad donde se respira una buena combinación de cordialidad y afabilidad de sus habitantes con un aire de paz y tranquilidad, que no las tienen otras pares de Latinoamérica.

¿El secreto de cómo cambió? La respuesta es harto-sencilla: con DECISION POLITICA de su jefe de gobierno en aquel entonces, unos siete años atrás, quien hoy es presidente de Colombia, Don Alvaro Uribe, que comenzó con un plan a corto y mediano plazo en el cual integró a todas las agencias de seguridad y emergencias (once en total que incluye a Aduanas, por ejemplo) e implementó un plan de monitoreo de la ciudad. Metroseguridad, empresa estatal, industrial y comercial, fue la responsable que tuvo a su cargo el trabajo y desarrollo, llevándolo al éxito. Hoy el lema es “compromiso de toda la ciudadanía”, lo cual se cumple al pie de la letra.

Esa ciudad por la cual ni caminar se podía, hoy es un placer recorrerla tanto de día como de noche; tal vez en otras ciudades latinoamericanas podamos tomar este ejemplo y ponerlo en práctica en forma eficiente y, sin violar la intimidad de las personas, se vuelva a ganar la calle que le pertenece a los ciudadanos de bien.

Una solución para las grandes y pequeñas comunidades con problemas, o para adelantarse y prevenirlos.

Por Marcelo Maciel
www.seguridadydefensa.com

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