domingo 22 de julio de 2018
Revista Innovación Seguridad » Análisis y tendencias » 1 dic 2002

INFORME: Hay que tener calidad para ganar mercados mundiales.

La calidad es componente central en el objetivo de exportar. Falta una cultura de exportar y preocupa el nivel tecnológico. También la indecisión que demora la implantación de sistemas de gestión de calidad, algo que exigen los clientes internacionales. Pero cierta reacción de la industria nacional se perfila y tras ese objetivo se despliegan una serie de actividades que realizan las cámaras sectoriales, organismos oficiales y entidades como el Instituto Argentino de Racionalización de materiales (IRAM).


Pasos técnicos a tener en cuenta para exportar
Innovación dialogó con el director adjunto del IRAM, Licenciado Mario Osvaldo Wittner y el ingeniero Ernesto Kerner, coordinador del programa ASTEX, creado por ese organismo para dar asistencia técnica a la tarea de exportación.

• Innovación: ¿Han aumentado las consultas sobre calidad con el objetivo de exportar?
• IRAM: Hay consultas que demuestran interés por cómo adecuar procesos para exportar, pero no todo el que esperábamos. Un tema que nos preocupa es si contamos con la tecnología a nivel mundial. Ello determina o no que sean competitivos.
Falta una cultura exportadora. Están exportando aquellas empresas que lo venían haciendo. Hoy la oportunidad de exportar está, pero no vemos que se aprovechen –por ejemplo- las ventajas cambiarias de estos días. También es cierto hay dificultades financieras y vemos temor a realizar las inversiones adecuadas para encarar procesos de calidad para esas exportaciones.

¿Quién encara hoy procesos de gestión de calidad?
En áreas de alimentos elaborados tales como jamones, dulce de leche, té y yerba mate que se cuentan entre los productos que más se exportan y que vienen encarando ya procesos de certificación. Se trata de productos que están siendo dirigidos principalmente a países árabes y asiáticos. Son hasta aquí productos clásicos de exportación argentina. En esos campos imperan los controles fitosanitarios del país importador. Pero el exportador sabe que llevando la certificación de una entidad independiente gozan de ventajas frente al comprador. En ese orden estamos certificando en frutas y hortalizas frescas, especialmente dirigidas a Europa.

En cuanto a productos industriales y, en un rubro que trabajamos mucho, como lo es el eléctrico, no vemos todavía que haya un movimiento importante. Comienzan sí a aparecer algunas consultas y contamos para ello un servicio nuevo ASTEX –Asistencia para la exportación-, donde desde un primer momento se han realizado variadas consultas. Fuimos canalizando inquietudes, pero aún pocas concreciones.

Persiste en las pymes la inexperiencia exportadora y vemos, además, una gran indecisión. Y el tema es que, cuando se decidan, tendrán que realizar una serie de cosas, dado que no se puede exportar el mismo tipo de producto que quizá se venda en el mercado local. Hay que adaptarse a las normas y país de destino, a su cultura de usos y costumbres. Puede que se fabrique aquí un artículo que se ajuste a las normas, pero ello no es sinónimo de que sea el que se consuma en el mercado de destino.

Un ejemplo: en la Argentina imperan los balastos para lámparas fluorescentes, de un tipo muy difundido: negros, pesados, iguales a los de 40 o 50 años atrás. Solo dos empresas locales fabrican el modelo blanco, chatito, liviano, línea europea. No entro en el tema de la calidad, pero si el del diseño: aquellos son tecnológicamente obsoletos y estos son los que, a simple vista, ya cuentan una chance competitiva. Y, así como con el balasto, hay una cantidad de otros productos que merecen y exigen un replanteo de competitividad. Porque pueden ser buenos desde el punto de vista de cumplir con la norma, pero no califican desde el campo del diseño.
De modo que hay dos criterios que debe satisfacer un producto para la exportación: que desde la perspectiva de calidad cumpla con las normas y, desde el tecnológico se adecue a lo que se usa en el mundo. Volviendo al caso de los balastos negros o blancos, es que las luminarias que se fabrican hoy, ya no tienen lugar para embutir el tradicional negro. Otros aspectos que se engloban dentro de la compatibilidad electromagnética, por ejemplo el ruido que producen ciertas luminarias cuando se encienden producen descargas que afectan a otros equipos electrónicos y eso es algo que en Europa no está permitido.

¿Cómo se elaboran las normas?
Las normas son documentos voluntarios. Tanto en el MERCOSUR, como en el área Asia Pacífico -APEC- tendemos a adoptar las normas ISO; las de IEEE en el campo electrónico y las de ITU en telecomunicaciones. A nivel MERCOSUR creamos un organismo que integran los cuatro países miembro y, como adherentes, Chile y Bolivia. Tenemos ya aprobadas unas 350 normas MERCOSUR y hay alrededor de 800 en estudio en temas bastante diversos. Los campos en los que se ha venido trabajando son: eléctrico, cementos, siderúrgicos, productos para la salud y un abanico de veinte comités están trabajando en otros diversos productos. En el campo de los alimentos los productos se rigen más por documentos aprobados por los gobiernos, antes que por las normas.
Y en todo este ámbito voluntario de la normalización, a nivel MERCOSUR los integrantes reconocen como prioridad absoluta las normas internacionales; a menos que por equis circunstancias no puedan adoptarse –a veces esas dificultades son de tipo climático o de desarrollo de la tecnología-.
La coexistencia de diversos sistemas tecnológicos –como en el caso argentino- complica dado que aquí subsisten muchas fábricas de origen europeo (y aún mismo dentro de Europa, cuando se instalaron no era lo mismo Italia que Alemania o Francia), con fábricas norteamericanas y brasileñas. Tenemos tecnologías y normas de diversos orígenes. Frente a ello la posición del MERCOSUR es ir llevando todo a normas internacionales.
En general la normativa europea es más exigente, mientras que la de EEUU es más liberal -la propia Constitución de ese país deposita mucha credibilidad en los agentes privados en cuanto a que van a respetar la ley-, por lo que no hay que verificar demasiado. Mientras tanto que Europa es mucho más controlante. De allí la tendencia universal a una normativa internacional. Pero EEUU es el país que más difiere en ese sentido. Y difiere en cosas básicas como el aspecto eléctrico; por ejemplo, donde la mayoría de los países es 220 volts y EEUU es de 110, por lo que la concepción de seguridad eléctrica es distinta a la nuestra y es distinta a la europea.
Y, en general, lo argentino es mucho más próximo a lo europeo. Si miramos la normativa de EEUU en materia de incendio es igualmente muy distinta de la europea, porque parten de sistemas constructivos diferentes. Mientras que en materia de comunicaciones hay un organismo normativo norteamericano que es CITEL, que ha trabajado bastante a nivel regional y ahí el peso de su concepto es determinante.

¿En materia de certificación?
Básicamente cuando se certifica algo se lo hace en relación a normas, es decir ajustado a documentos públicos. La norma está aprobada por consenso y lo que se certifica es el cumplimiento de esa norma. En telecomunicaciones las exigencias de calidad de EEUU y Europa son bastante severas. En primer lugar el exportador debe cumplir con las normas de producto. Pero eso no basta. El que compra quiere asegurarse que las normas se cumplan ahora, dentro de seis meses y dentro de un año también. Exige entonces certificaciones de sistemas gestión de calidad que se verifiquen a lo largo del tiempo: las famosas normas ISO 9000, que son sistemas de gestión de calidad.

¿Y a quién compete el seguimiento?
Hay muchas empresas que en la descripción de su producto dicen: “supera las normas IRAM números tal y tal”. Eso lo dice el fabricante y es legítimo; él puede declararlo. Pero con la particularidad de que desde el momento que lo dice debe demostrarlo. Los organismos certificadores que no tienen intereses creados en la transacción, son terceras partes que verifican si ello se cumple o no. Hay organismos específicos que actúan para la parte de sistemas de gestión como para la de productos. La mayoría de ellos no son argentinos, excepto el IRAM que comenzó a certificar a fines de la década del ´50.
Existen empresas multinacionales -alrededor de 15 están en el mercado argentino-, aunque tras la devaluación la mayoría está en retirada. En la parte de verificación de sistemas el IRAM es el único de certificación nacional en ISO 9000 y 14000. Y, por encima, existe un ente autárquico -Organismo Argentino de Acreditación- que, cumpliendo una normativa internacional, confirma o no que se cumplen las normas ISO y que el IRAM u otra organización es efectivamente idónea para administrar las tareas de certificación.

¿Cuáles son las recomendaciones de esta hora?
Para los miembros de CATYA y CASEL la recomendación pasa por conocer las normas ISO 9000 y 14000 internacionales y las desarrolladas en consecuencia por IRAM. En el caso de la industria electrónica y de las tecnologías de la información hay normas ajustadas al IEEE y otras en desarrollo por la ISO. La recomendación es que se acerquen para que trabajen en cooperación con los comités de estudio que tenemos dentro del IRAM. De modo de enviar observaciones, recibir documentos y opinar porque esos documentos son los que van a regir las transacciones internacionales en el sector. Si existen normas están aquí y a través de los profesionales de IRAM serán informados y verán el grado de participación que quieran tener en el desarrollo tanto a nivel nacional, como regional e internacional.


QuE es el IRAM?
IRAM representa a la Argentina ante el organismo mundial de normalización que es la ISO y viceversa, es representante de ISO en la Argentina. IRAM es una entidad privada, pero es el único organismo de normalización reconocido por el Estado argentino (Decreto 1474/94). Compite empero con otros organismos como certificador de sistemas de gestión –las normas ISO 9000 y 14000- como también en materia de productos. Pero en la elaboración de normas y representar a la Argentina en foros internacionales, somos los únicos. El IRAM es un organismo privado sin fines de lucro, pero vive de la venta de normas, de la capacitación y de la certificación.


PAPEL DEL ASTEX
El IRAM creó el programa ASTEX –explica su responsable, el ingeniero Ernesto Kerner- para asesorar a los interesados acerca de los controles técnicos que se exigen en otros países; no en cuanto a si el mercado lo permite, si el precio es bajo o es alto, en eso no. Sí en cuanto a todo lo técnico que determina que el producto ingrese o no a tal mercado. Lo asesoramos en cuanto al “qué, cómo y dónde” hacerlo.
Brindamos asistencia técnica durante la etapa de desarrollo de los productos, evaluaciones, ensayos preliminares y asistencia en la preparación de la documentación necesaria para la verificación, conforme las normas y regulaciones exigidas en los terceros países; damos asistencia para la correcta interpretación e identificación de las normas aplicables en cada caso; asistimos a los fabricantes para implementar sus propios laboratorios, la calibración de los equipos, los programas de ensayos o asistirlos en la detección de facilidades externas; capacitamos al personal mediante cursos específicos; y contamos con un Centro de Documentación con más de 180.000 documentos técnicos a disposición de las empresas.


ISO y otros desarrolladores de estándares
La International for Standardization Organization –Organización Internacional de Estándares (ISO)- tiene sede en Ginebra y está constituida por federaciones representativas –una por país / IRAM por la Argentina- que mantiene fluidas relaciones con otras entidades que desarrollan estándares. Entre otros objetivos trata de evitar la duplicación de esfuerzos en la fijación de esos estándares, así como también evitar la multiplicación de estándares para un mismo tipo de producto o servicio. Juntamente con IEC e ITU, socios estratégicos de ISO, mantienen contactos con organismos regionales para el desarrollo de estándares como CEN, ECMA y UN/ECE. También con asociaciones profesionales internacionales como CIE, IULTCS, IIW, IDF, AOAC y de los EEUU como API, ASTM, IEE y muchas otras. Este tipo de asociaciones no son simples y abarca desde compartir costos de desarrollo y aprobación de procesos de trabajo, documentos, diseño, logos y numerosos parámetros de procesos de mantenimiento de estándares; explotación de derechos de propiedad intelectual equitativos para cada organización, así como publicaciones y servicios relacionados. En el último encuentro –en mayo de 2001- el concejo directivo de ISO revisó las posiciones acerca de cuan flexibles pueden ser las relaciones con otros organismos y sus estándares desarrollados.
También se fijó para la ISO acciones más preactivas con otras organizaciones que están teniendo impacto en la economía global.
ISO también pone de relieve que su comunidad está adoptando las TICs –Tecnologías de la Información y las Comunicaciones- como soporte para liberar y acceder información. En ese sentido, a partir del 2003, todos los documentos serán liberados en forma electrónica para sus asociados. La mayoría de los miembros de ISO tienen ya la mínima infraestructura para acceder por esa vía a los sistemas ISO.


CAPACITARSE PARA EXPORTAR
Capacitarse para exportar es el ciclo que la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional, Área de Comercio Exterior, viene desarrollando. El ciclo, gratuito, en el marco del Programa de Apoyo a los Exportadores, está organizado por la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional, del Ministerio de la Producción.


CERTIFICACION

Después de un cierto tiempo de rodaje del Sistema, la empresa debe estar en condiciones de certificar su Sistema de Aseguramiento de la Calidad.
Para ello debe superar la auditoria del organismo de certificación que elija. Aunque esta auditoria es sólo una parte del proceso de certificación, que se describe a continuación:
• Envío de la documentación al organismo certificador: El organismo certificador confecciona un informe de observaciones a la documentación.
• Visita previa del organismo certificador a la empresa. El organismo certificador elabora el correspondiente informe de visita previa.
• Auditoría. Como resultado de esta auditoría el organismo certificador confecciona un informe de esta auditoría, en el que se indican las desviaciones encontradas
• Si existen desviaciones o no conformidades, la empresa debe elaborar un plan de acciones correctoras para subsanar dichas desviaciones.
• Si después de este plan de acciones correctoras, el organismo de certificación considera que no se cumplen los requisitos para la certificación realizará una auditoría extraordinaria, repitiéndose los pasos anteriores.
• Si se cumplen los requisitos de certificación, el organismo certificador concederá el correspondiente certificado.
Pero, ¿qué hacer después de la certificación?
El Sistema necesita un seguimiento, tanto interno, como externo.

ISO 9000
¿Para exportar una camisa debo certificar mi producción? No, no hay allí normas que rijan. Sí para ropa de bebé. Pero una certificación voluntaria es siempre reconocida por el país de destino. Las ISO 9000 no se van a ocupar de qué características tienen que cubrir el algodón con que está hecha la prenda sino que velarán porque la empresa tenga un sistema de gestión de la calidad donde haya una política de calidad que esté aprobada por el máximo responsable de la empresa. Tiene que tener procedimientos para controlar la calidad, pero no dirá que condiciones tendrá el algodón de esta prenda. Eso lo dirá una norma particular de la empresa. Incluso podrá ser buena o mala; pero lo que asegurará es que cumpliendo la norma esta será siempre buena o mala, según se haya predeterminado.

RESPONSABILIDAD SOCIAL
¡Qué bien nos vendría a los argentinos!: Piden Normas de Responsabilidad Social para las Corporaciones. El reclamo forma parte de un reclamo que las sociedades de EEUU y Europa comienzan a exigir.
La Constitución no parece alcanzar –acaso por incumplible- y ahora se habla de establecer normas de responsabilidad social para las corporaciones.
ISO –el organismo internacional de estándares- se hizo eco de esa preocupación, reflejada en un encuentro de 170 delegados en Puerto España, Trinidad Tobago.

PROMOCIÓN INFORMÁTICA
Interés estratégico por la industria IT
Dos iniciativas trata estos días el Parlamento, llamando a promover el interés estratégico de las Tecnologías de la Información. El senador nacional Luis Falcó (UCR- Río Negro) presentó un proyecto de Ley que declara a la industria informática “actividad de interés estratégico para el desarrollo nacional” y dispone beneficios impositivos y crediticios para “crear las condiciones apropiadas para favorecer su desarrollo y expansión”. Entretanto en la Cámara Baja se analiza una iniciativa similar para promover la industria del software argentino.

La iniciativa de Falcó establece que “la actividad productiva del software y el hardware informático será asimilable a una actividad industrial para la percepción de los beneficios impositivos, crediticios y de cualquier otra índole que el Poder Ejecutivo fije para la promoción de la industria”.
Falcó, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado, sostiene que, en la actualidad, “los esfuerzos de las empresas instaladas por producir para exportar chocan contra un marco burocrático legal adverso”, y que, para revertir la situación, “es indispensable un marco jurídico adecuado que descanse sobre una concepción político-estratégica que impulse al sector como un polo productivo otorgándole incentivos”. El proyecto define como actividad de producción de software a las empresas que produzcan la parte lógica de los sistemas informáticos y como actividad de producción de hardware a las que produzcan la parte física de los sistemas informáticos, y dispone que el Poder Ejecutivo Nacional deberá reglamentar la Ley en un plazo no mayor a los 90 días, contemplando y haciendo efectivo un régimen diferencial para la actividad informática.

En los fundamentos de la iniciativa, Falcó destaca que la Argentina “produce y exporta software por 45 millones de dólares y su mercado interno, antes de la devaluación, facturó un promedio de 3.000 millones de dólares anuales, lo que marca, comparando estos indicadores con los de otros países, un déficit que debe mejorarse”.
Agregó que “debemos impulsar decididamente a la actividad informática local, tal como han hecho países como Irlanda, Israel y la India, con grandes resultados, y, en menor medida, países latinoamericanos como Brasil, Chile y Uruguay, hacia donde están emigrando empresas argentinas del sector, que encuentran allí condiciones más ventajosas para el desarrollo de sus actividades”.

El legislador rionegrino mencionó como posibles medidas a implementar “consagrar la exención a los impuestos patronales o ingresos brutos, reducir los aranceles de importación de consumos tecnológicos y de hardware, garantizar un período mínimo de diez años de estabilidad fiscal para la actividad, crear líneas de crédito blandos o subsidios estatales para aplicar a la investigación y desarrollo de software, asistir con financiamiento a las PyMEs del sector, lograr asociaciones específicas de cooperación con países productores de insumos para el desarrollo y generar líneas de crédito internacionales de afectación específica para el sector”

Epifanio Blanco

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