martes 23 de octubre de 2018
Revista Innovación Seguridad » Infraestructura » 1 dic 2004

La calidad de la información en Internet.

Todos utilizamos la interminable base de información que es Internet. Está siempre disponible, es fácil, es práctica, y por sobre todas las cosas: ¡es gratis! ¿Pero consideramos la precisión, confiabilidad, actualización, objetividad e intencionalidad de la información que consumimos y transmitimos? ¿No nos estaremos exponiendo al ridículo en nuestras presentaciones de staff? ¿No estaremos utilizando datos falsos, tergiversados, tendenciosos, incorrectos y/o desactualizados, como base de decisiones importantes?Sin duda que hoy en día, y cada vez más, Internet es la fuente de información por excelencia, pero sepamos que en ella conviven la “biblia y el calefón”. Este artículo provee algunas prácticas elementales para evaluar las características de la información que encontremos en Internet.


Características de la información en Internet

Ya nos hemos habituado a acceder a las vastas cantidades de datos e información proveniente de todas partes del mundo que nos ofrece la web. Toda esta información está al alcance de la mano y es gratis. Acudimos a dichos datos e información para realizar presentaciones en nuestros trabajos, tomar decisiones, preparar comidas y cócteles, criar animales, realizar dietas, instalar hardware y software, etc, etc, etc…
Ahora, ¿acostumbramos verificar la fuente de la información que estamos utilizando? ¿ No estaremos haciéndonos eco de datos inexactos, imprecisos, desactualizados, tendenciosos y ridículos, por mencionar solamente algunos de los potenciales defectos? ¿Corremos riesgos? ¿Será que algún ejecutivo, en medio de nuestra presentación a la fuerza de ventas pueda levantarse y poner en evidencia gruesas fallas en la exactitud de los datos que estamos brindando?

La información proveniente de libros, diarios y revistas, inherentemente posee mayor calidad, ya que estas fuentes tienen que haber sido evaluadas previamente -de alguna forma- por eruditos, editores y/o bibliotecarios. En Internet, tal revisión puede existir, o tal vez no. Si bien es cierto que existen poderosas herramientas de edición y publicación –con procesos que definen perfiles de redacción, revisión y aprobación- ideales para la web, la realidad es que la mayoría de las veces no se utilizan. O lo que es peor, utilizadas con finalidades tendenciosas.
Internet es la libertad de expresión más perfecta que existe, sin censura y sin filtros, la vanidad de la publicación. Como el tango Cambalache, iguala la expresión de infinitos niveles de idoneidad y autoridad -lo mismo es un burro que un gran profesor-. Cualquiera puede escribir una página web, documentos, comentarios, en prosa o en verso, en español o “al vesre”. Los materiales más renombrados y prestigios residen a un “click” de distancia de los más dudosos y mórbidos.

El internauta debe elegir y tomar recaudos. La información debe ser evaluada. Algunos de los criterios más utilizados por los eruditos en diversos campos de la información impresa pueden ser aplicados para calificar la información hallada en Internet.
Corrientemente, se aplican técnicas de evaluación sobre los siguientes elementos: autoría, organismo editorial o responsable, tendencias, referencias, verificalidad y actualización.
A continuación se indican los procedimientos a seguir, en diferentes instancias, durante un proceso habitual de búsqueda de información en Internet.

En el Buscador. El tipo de buscador o directorio utilizado nos devolverá, no solamente resultados diferentes, sino también una clasificación y/o filtrado diferente. Estos motores de búsqueda se nutren y actualizan utilizando mecanismos distintos. El estudio de los buscadores y las estrategias de búsqueda exceden el alcance de este artículo.
Regresando a nuestra rutina, ya con los resultados que el buscador nos mostró en la pantalla, podemos comenzar nuestro análisis crítico. En este punto es posible obtener datos de la organización que ha publicado la información. Leamos la URL con atención (ver cuadro aparte: “Comprendiendo las URLs”) para determinar: a) Entidad, organización o empresa. b) Dominio TLD. c) Página personal. d) Tipo de archivo.

Entidad. Si la entidad es reconocida -como el sitio de Cisco- ello nos exime de continuar la investigación respecto a la idoneidad y reputación de la organización detrás de la publicación.
Atención! Cotejemos el nombre de la organización con el dominio TLD. Por ejemplo si el buscador nos dirije al servidor de la Casa Blanca, a priori sería una fuente confiable ¿Verdad? Pero tengamos en cuenta que no es lo mismo www.whitehouse.com y www.whitehouse.gov. El primero es un sitio con contenido sexual explícito, mientras que el segundo es efectivamente el hábitat del presidente George W. Bush, una gran diferencia. ¿No es así?

Dominio TLD. Si en el análisis anterior no pudimos comprobar la reputación de la organización, debemos chequear el TLD y constatar el tipo de organización auspiciante. Si el TLD, en combinación con el nombre del dominio, nos remonta una universidad (.edu), una dependencia del gobierno (.gov), o militar (.mil), ello nos indica que la publicación debe haber experimentado alguna forma de revisión y autorización. Si el TLD corresponde a un .com, o a un código de país, aún podríamos reconocer a una entidad prestigiosa (como cisco.com, nytimes.com, clarín.com.ar, lanación.com.ar, y otros). Ver cuadro: “¿Quién registró este dominio?”

Página Personal. Si la URL nos muestra un nombre personal a continuación de una tilde (~), un signo porcentual (%), o las palabras “users”, “people”, “members”, o algo parecido, o si el servidor pertenece a un ISP u otro proveedor de hosting de páginas web, entonces se trata de una página personal. Debe investigarse cuidadosamente quién es el autor, porque en este caso, no existirá un editor u organización que garantice el contenido.

Tipo de archivo. El tipo de archivo puede corresponder a una pagina web (html, htm, php, asp) o a algún otro tipo de archivo (pdf, ppt, doc, xls, txt). Si estamos en el último caso, podremos descargarlo directamente a nuestra PC utilizando el botón derecho del mouse y examinarlo con el antivirus antes de abrirlo con el programa adecuado.

En la página web. Habiendo llegado a la página a partir del link que nos listó nuestro buscador, y si aún no se ha podido identificar al sitio como perteneciente a una entidad reconocida, deben investigarse sus antecedentes.

Antecedentes del sitio y del autor. Debemos leer los links: “quienes somos”, “nuestra historia”, “filosofía”, “biografía” u otros parecidos (en inglés “about us”, “philosophy”, “background”, “biography”, etc). Si estos links no están a la vista, será preciso “truncar la URL” (en la barra de direcciones, borrar los caracteres finales de la URL, hasta la próxima “/”, y dar “enter”) sucesivamente hasta llegar hasta la página principal del sitio (para nosotros el sitio es sinónimo de “editor”).
Busquemos el nombre y la biografía del autor del documento (preguntémonos si sus antecedentes son suficientes para confiar en su producto). Si posee una dirección de e-mail podremos solicitarle alguna información adicional sobre el tema o sobre sus antecedentes.

Tendencia. La información raramente es neutral. Casi siempre representa un punto de vista y por consiguiente posee un sesgo o tendencia. La evaluación de la información debe tener en cuenta “quién” provee la información y cual es su “punto de vista” o su “intención” (si estamos leyendo la página de un fabricante de heladeras, quedaremos “helados” con la calidad de su producto. Quizás debamos chequear también alguna guía de compras y sitios de comparación de productos, antes de decidir la compra). Después de todo ya hemos adquirido alguna experiencia con “sesgos” en los medios de comunicación de la Argentina. ¿Verdad que ya sabemos como funciona esta parte?

Actualización. Verifiquemos las fechas de actualización “last updated” de la página y del documento que nos interesa. No confíe en la fecha que nos ofrece el browser (archivo|propiedades en IE, o View|Page Info en Netscape) porque se actualizan automáticamente a la fecha actual.
La fecha de actualización admisible depende de nuestra necesidad (si es un dato histórico como cuando fue la última vez que San Lorenzo salió campeón, no importaría la fecha de actualización. ¡Salvo que la última actualización haya sido realizada antes de la última vez que salió campeón!).

No obstante, la fecha de actualización del sitio nos indica el interés que el editor tiene en el sitio, o si llanamente lo ha abandonado (les sorprendería saber de la enorme cantidad de sitios “tapera”, largamente desactualizados, que existen en la web).

Referencias. Busquemos links llamados “enlaces”, “información adicional”, “enlaces adicionales”, “enlaces relacionados” u otros parecidos (en inglés: “links”, additional information”, additional links”, “related links”), para investigar de qué sitios se trata, si realmente existen, y aplicarles el mismo análisis respecto de los antecedentes del editor y autor. Las referencias a sitios de baja reputación o los enlaces que no funcionan no ayudan a la credibilidad.
Veamos si las referencias apuntan a documentos de entidades acreditadas, con su correspondiente copyright y permiso de reproducción.
También será preciso verificar si entre las referencias existen otros puntos de vista que el autor considera meritorios, como forma de eliminar la posibilidad de un sesgo en la información.

En el buscador. Sí, volvamos momentáneamente a nuestro buscador para realizar una acción denominada “link:” (por ejemplo en Google, AltaVista u otro que permita esta funcionalidad).

Verificación. Copiemos la URL de la página bajo investigación (en Windows, la combinación de teclas Control+C).
En la barra de búsquedas del buscador debemos escribir link: y a continuación (sin espacios) peguemos la URL (en Windows, la combinación de teclas Control+V). Lancemos la búsqueda.
El resultado será el listado de las páginas que contienen links hacia la página investigada.
Si no se obtuvieron resultados trunquemos sucesivamente la URL, hasta llegar al dominio.
La página puede ser linkeada desde los favorecedores y también desde los detractores, y ellos pueden ser entidades de renombre y guías reconocidas, o ignotos seres virtuales y digitales. Tomar en consideración lo que los otros dicen de la página y quiénes son “los otros” (a veces algo “bueno” puede ser “malo”, dependiendo de quién lo dice).
Un buen indicio es que la organización figure en el directorio del buscador.
Indaguemos el nombre del autor en Google u otro directorio que soporte esta aplicación, buscando el nombre de tres maneras diferentes (por ejemplo en Google): Andrew Tanenbaum, “Andrew Tanenbaum” y “Andrew * Tanenbaum”.

En nuestra conciencia. Repasemos y pensemos en toda la información adicional que hemos recolectado. Tengamos en cuenta cual es el objetivo de la información y sus consecuencias. Tratemos de identificar la razón de la existencia en la web de la información que obtuvimos (el carácter es meramente informativo, explicativo, persuasivo, marketing, venta, divulgación, etc).

Evaluemos si la web es la mejor fuente de información para el tipo de material que estamos necesitando.
Confiemos en nuestro buen criterio

¿Quién registró este dominio?
La verificación de la entidad registrante de un determinado dominio puede ser realizada de la siguiente forma:
Dominios .ar: Ingresar al sitio del Ministerio de Relaciones Exteriores Comercio Internacional y Culto de la Argentina, http://www.nic.ar/cons.html, y realizar la consulta del dominio deseado. Se obtendrán los datos referentes al domicilio, contactos de la organización, entidad administradora, responsables técnicos y servidores de nombres utilizados para obtener la dirección IP del sitio (la dirección IP es como el número de teléfono al cual debemos llamar para hablar con una persona cuyo nombre conocemos).
Dominios .com, .net, .info, .edu, .name, .biz, .us: Para ello debemos utilizar alguna de las herramientas whois o dnslookup disponibles en varios sitios de Internet. Por ejemplo la aplicación whois en http://www.geektools.com/cgi-bin/proxy.cgi.
Introduzcamos el nombre del dominio (con su correspondiente TLD) para obtener datos similares a los que encontramos en el sitio del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina.

Comprendiendo las URLs
Las URL (Uniform Resource Locator) son las direcciones que se utilizan en Internet para localizar recursos. La comprensión de los diferentes elementos de la URL es de gran ayuda para anticipar resultados, antes de clickear sobre un link, y prever que tipo de organización, institución o empresa publicó la información. Por ejemplo, considérense las siguientes URLs:
http://www.umsl.edu/technology/phones/7960/index_1020.htm
ftp://fp.computers.pcc.net/pmcg/links/Freebooks.pdf

Protocolo de transferencia: La primer parte, hasta los dos puntos constituye el protocolo de transferencia, e indica el tipo de información a transferir y la aplicación que se utilizará, así como el formato y la interpretación de los mensajes.
http= hipertexto, es el protocolo de transferencia de páginas web. ftp= file transfer protocol, utilizado para transferir archivos, desde y hacia nuestra computadora.

Nombre del servidor y dominio: Luego, después de la doble barra, aparece el nombre del servidor (todos los servidores tienen un nombre, y no necesariamente es www), el domino y el TLD (el TLD se encuentra justo después del último punto, y significa Dominio de Primer Nivel).
www.umsl.edu = nombre del servidor: www, dominio: umsl, y TLD: edu
fp.computers.pcc.net = nombre del servidor: fp, dominio: computers.pcc, y TLD: net

Nótese que el dominio que se registra es el nombre que aparece antes del último punto (en el ejemplo: umsl y pcc), el resto y hasta el nombre del servidor constituye el subdominio, que queda bajo la administración de la entidad registrante (en el ejemplo: computers, que fue elegido a voluntad por el propietario del dominio pcc.net).
Toda URL debe contener, como mínimo, los elementos explicados hasta este punto, es decir el protocolo de transferencia, el nombre del servidor, el dominio (con sus posibles subdominios) y su correspondiente TLD. Los TLD son los indicativos de los países, tal como .ar, .uy, .jp, y el resto de los códigos que se especifican en la recomendación ISO 3166. Y los TLD genéricos como .com, .net, .edu, .mil, .org, .info, .name, .biz, .pro, .museum, .aero y .coop.

El dominio es la clave para comprender cual es la fuente de la información, ya que las autoridades de registro de los TLD verifican los requisitos de identidad de las entidades registrantes (nadie que no sea una universidad o institución educativa de USA puede registrar un domino .edu).

Directorio y subdirectorios: Una vez identificado el servidor, se indica el directorio y subdirectorios donde reside el documento buscado.

Nombre y tipo de archivo: La última parte de la URL especifica el documento y el tipo de archivo. Generalmente, cuando se accede a la página principal (ó home page) de una organización, la URL no incluye un nombre de archivo, pero el valor por omisión será precisamente el de la página principal. Los tipos de archivos pueden ser (por ejemplo):

.html ó htm: hipertexto (el estándar de la web).
.gif, .jpg, .bmp: formatos de imágenes.
.zip, .tar: archivos comprimidos.
.exe: archivos ejecutables o programas.

Por Ing. Julio Carrosella

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