jueves 26 de enero de 2023
Revista Innovación Seguridad » Control de accesos » 22 ago 2008

Crece el uso de tarjetas inteligentes

Varios países ya las utilizan y otros están en proceso de implementarlas. Son documentos digitales seguros, que almacenan características físicas -como la foto- y biológicas -como la impresión digital- para la autenticación de la identidad del cliente o del usuario.


Su identidad contiene su información personal, que es insustituible y de un valor incalculable. Cada uno de nosotros posee, en cada parte de nuestro cuerpo, una manera de ser reconocida. Esta identificación está en nuestras huellas digitales, el iris de los ojos, el arco dentario y en el ADN; estos son nuestros dispositivos de seguridad. Pero, ¿cómo conferirle la misma credibilidad a nuestros documentos sin que pueda cuestionarse su veracidad? Esta es la preocupación de distintas organizaciones, de los ciudadanos y de los gobiernos alrededor del mundo.
 
Para intentar llegar lo más cerca posible a una identificación segura, hay algunas soluciones disponibles en el mercado, y la que más atención atrae en el sector de identificación es la tecnología de las “smart cards”. Estas tarjetas inteligentes garantizan más seguridad al permitir el almacenamiento de la firma digital y de características biométricas, además de combinar seguridad en el acceso digital y en el físico.
 
Algunos de los principales objetivos de la adopción de medios de identificación digitales son:
• Reducir la distancia entre gobierno y ciudadanos.
• Ampliar la oferta de servicios para la población.
• Aumentar la seguridad en las fronteras.
• Facilitar la distribución  de beneficios.
• No tener la preocupación de que sus documentos sean falsificados.

Con el modelo electrónico es posible evitar fraudes, darle transparencia a cualquier tipo de operación y monitorear vehículos, entre otros beneficios.
La comprobación de la identidad de una persona mediante un documento de identificación no sólo es una preocupación del gobierno, empresas y autoridades, sino que muchas veces lo es también para el propio ciudadano, ya que personas malintencionadas roban documentos de identificación con la intención de cometer algún tipo de fraude o delito, en nombre de otra persona, como tomar un crédito o realizar compras, por ejemplo.

La importancia de validar los datos
La comprobación de la veracidad de documentos de identificación es importante, principalmente cuando la comprobación de la identidad está ligada a la recepción de beneficios sociales o la habilitación de derechos, como el de conducir un determinado vehículo, por ejemplo, o hasta cuando se trata de descontar un cheque.
 
Prueba de ello es que Inglaterra, que posee una población de 50,4 millones de habitantes, estima que el costo del fraude de identidad en la economía del país está en torno a los 1,7 mil millones de libras esterlinas por año, según un estudio del Home Office Identity Fraud Steering Committee. En Brasil, se estima que la falsificación de documentos de identidad es responsable por el 72% de los golpes a bancos y comercios.

Hay investigaciones que demuestran que el uso de la identidad digital (ID) por parte del sector público de América Latina tiende a crecer más que otras aplicaciones tradicionales de smartcards como telefonía y bancos, según datos de la consultora Frost & Sullivan. En la evaluación del instituto, el mercado de la ID subirá del 1% en 2005 al 15% en 2011.

Varios países ya utilizan los beneficios de estas aplicaciones. Portugal, por ejemplo, recientemente adoptó, tras una fase de pruebas a mediados de 2006, la identidad electrónica. Con el uso de la smartcard la población comenzó a beneficiarse de una tecnología de identificación con elevadas normas de seguridad y que cumple con las normas nacionales y comunitarias sobre la protección de la información de los ciudadanos.
 
Con la adopción de esta tecnología el gobierno sustituyó el documento de identidad y las tarjetas del contribuyente, la de seguridad social, de salud y, en cuanto se revea la ley del sistema electoral, la idea es que también sustituya el certificado del elector.

Bautizada como “la tarjeta del ciudadano”, la identidad pasó a ser uno de los principales catalizadores de la estrategia de modernización de la administración pública del gobierno portugués, en atención a los objetivos de simplificar, agregar, dar seguridad y continuidad al proceso de evolución tecnológica que abarca al mundo entero.

Países como Bélgica, China, Japón, Estados Unidos, Arabia Saudita, El Salvador, Francia, México, España, entre otros, ya adhirieron a los documentos con chip para garantizar la veracidad de los mismos.

Brasil es el país más adelantado en lo que se refiere a la cantidad de aplicaciones de identificación digital en el mundo virtual. Creó un conjunto de normas conocidas como ICP Brasil (Infraestructura de Claves Públicas Brasileras), que rigen la certificación digital. Hoy, órganos como la Imprenta Oficial del Estado de San Pablo (IMESP) y la Receita Federal (la autoridad impositiva), utilizan la certificación digital para garantizar la identidad de los ciudadanos en las operaciones electrónicas. Además de la seguridad ofrecida, uno de los motivos para que este tipo de operación se realice en forma electrónica es la agilidad y la desburocratización en el uso de los servicios públicos.

Es una cuestión de tiempo hasta que Brasil también adopte tecnologías más seguras para la identificación física del ciudadano, ya que el país ya demostró ser líder en seguridad en el mundo virtual

Por Arnaud Laurans, Vicepresidente para el segmento de Gobierno de Gemalto para América Latina.
Fuente: Infobae.


Poder comprobar la identidad de una persona mediante un documento de identificación es preocupación del gobierno y empresas y del propio ciudadano.

Según la consultora Frost & Sullivan, el mercado de la identificación digital subirá del 1% en 2005 al 15% en 2011.

Con esta tecnología se sustituye el documento de identidad y las tarjetas del contribuyente, la de seguridad social y de salud.

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