domingo 22 de julio de 2018
Revista Innovación Seguridad » Detección de incendios » 2 ago 2011

Fijar la fecha de caducidad, una buena alternativa para el control

La actualidad ha puesto de relieve recientemente la necesidad de una normativa que fije la vida útil de las centrales nucleares, dadas las especiales medidas de seguridad y control que este tipo de instalaciones requieren. En el caso de la seguridad contra incendios, no está de más recordar a profesionales y usuarios que muchos de los sistemas y equipos de seguridad contra incendios también “caducan”, y que fijar una vida útil es muy recomendable para la garantía de la eficacia de funcionamiento.


Por TECNIFUEGO-AESPI

Así, aumenta el número de expertos que recomiendan una normativa que fije la fecha de caducidad también en los equipos de protección contra incendios, dado que de su buen funcionamiento depende la seguridad de las personas, los bienes y el medio ambiente.
Los sistemas de protección contra incendios no son como otros equipos –climatización, electricidad, etc.– cuyo funcionamiento está a la vista en todo momento. Al tratarse de instalaciones que casi siempre están sin actuar, puede ocurrir que no avisen de algún problema. Por otra parte, si en el momento de tener que actuar el sistema no está listo, no hay opción de realizar correcciones para hacerlo funcionar. Además, si se ponen en marcha, los sistemas de protección contra incendios trabajan en condiciones difíciles, tales como altas presiones, disparos súbitos, temperatura elevada, posibilidad de explosiones, etc.

Por todo ello, los sistemas de protección contra incendios deben ser 100 por ciento fiables. El diseño, la instalación y el mantenimiento deben ser realizados por empresas profesionalmente calificadas y autorizadas por los organismos pertinentes.

Para verificar que los sistemas de protección contra incendios han pasado por las fases de desarrollo, desde el diseño hasta la puesta en marcha y explotación, hay que realizar controles periódicos.

En la fase de diseño, debe ser controlada exhaustivamente la correcta aplicación de las normas y reglas de diseño. Respecto a la instalación y la puesta en marcha, la inspección y el control son primordiales, ya que un diseño impecable puede ser inutilizado completamente por un montaje defectuoso, sin soportes adecuados, con materiales de baja calidad, etc. Asimismo, las pruebas de presión y funcionamiento deben ser realizadas correctamente para garantizar los sistemas.

Una vez puestos en marcha y en funcionamiento, la instalación y el mantenimiento deben pasar  controles. Según la reglamentación vigente, la empresa mantenedora no debe limitarse a recargar los extintores o a realizar las rutinas de mantenimiento exigibles hacia el resto de los sistemas. También es responsable de elaborar un informe de resultados en el que se señale en general cualquier anomalía, ya sea por de roturas, por motivos de mala instalación, por la falta de adecuación del sistema al riesgo existente o porque el sistema ha cumplido con su período de vida útil.

Los grandes fabricantes mundiales de sistemas de protección contra incendios, a través de las estadísticas obtenidas a lo largo del tiempo, establecen la vida útil de cada sistema, por lo que conviene consultar con el fabricante (o, en su caso, instalador o mantenedor) la fecha de caducidad. Tras este período deberían sustituirse todos los sistemas contra incendio de la instalación por equipos nuevos para, así, estar seguros de que se dispone nuevamente de un sistema 100 por ciento operativo.

Una mayor inspección y control de los equipos de protección contra incendios, que atienda a la vida útil de los mismos, llevará a una mejora de la calidad, eficacia y fiabilidad de los mismos, y por tanto a una mayor seguridad de las personas y los bienes.

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