CIBERSEGURIDAD | 6 ENE 2026

ANUARIO 2025 Y TENDENCIAS 2026

Radiografía del avance imparable del ciberdelito

El epicentro del ciberdelito son las Pymes, 8 de cada 10 ataques de ransomware destruyen pequeñas empresas y el 60% de las filtraciones proviene del error humano. Aparece cada vez más la IA aplicada al crimen digital. Concientizar y formar talento, así como anticipar y gestionar amenazas, son las claves para lograr revertir estos escenarios.



En 2025, la ciberseguridad dejó de ser solo un tema técnico para convertirse en un factor estratégico crítico. Hacktivismo, ciberguerra, ransomware e inteligencia artificial redefinen riesgos, vulnerabilidades y la manera en que organizaciones y personas interactúan con el entorno digital.

 

Este informe ofrece un panorama integral de amenazas, tendencias y estrategias para anticiparlas y gestionarlas.

  1. Impacto del hacktivismo y ataques de denegación de servicio (DDoS)

El hacktivismo se mantiene como instrumento de protesta y presión política, con ataques distribuidos principalmente en América del Norte, Europa del Este y Occidente.
Los ataques de Denegación de Servicio (DDoS), impulsados por servicios de alquiler, facilitan la ejecución de operaciones masivas y visibles, afectando sectores críticos.
Incidentes sobre infraestructura crítica, incluyendo aeropuertos y sistemas de información estratégicos, destacan la sofisticación y el impacto geopolítico de estas amenazas.

 

  1. Ciberguerra y tensiones geopolíticas: El nuevo escenario

El ciberespacio se consolida como un nuevo frente de conflicto, donde actores estatales y regímenes autoritarios ejecutan ataques digitales con objetivos estratégicos.
Estrategias incluyen interrupción de telecomunicaciones, sabotaje de infraestructura crítica, interferencia de GPS y operaciones de desinformación, evidenciando la necesidad de preparación digital integral.
La guerra híbrida combina ataques físicos y digitales, utilizando drones, cables submarinos y malware avanzado.

 

  1. GEN Z: Despersonalización y superficialidad en la era digital

La digitalización masiva ha generado despersonalización y superficialidad en las relaciones interpersonales y románticas, afectando modelos de pareja y proyecciones de natalidad global.
La interacción mediada por aplicaciones y redes sociales refuerza vínculos irreales y homogéneos, desplazando la comunicación cara a cara.

 

  1. Brecha de talento en ciberseguridad

Existe un déficit global crítico de profesionales especializados, limitando la capacidad de respuesta de organizaciones frente a ataques sofisticados.
La seguridad se percibe aún como un proceso técnico, cuando requiere cultura organizacional, liderazgo activo y concientización continua para transformar a cada empleado en un protagonista de la defensa digital.

 

  1. IA aplicada al crimen digital

La inteligencia artificial potencia ataques de phishing, ransomware e ingeniería social, incrementando la velocidad y sofisticación de las amenazas.
La respuesta eficaz requiere IA defensiva, automatización de detección y remediación, y gobernanza sólida frente a deepfakes y desinformación.
La educación y concientización son fundamentales para reducir la exposición frente a ataques automatizados.

 

  1. La amenaza del ransomware y la necesidad de controles unificados

Los ataques se concentran en cuentas comprometidas, evasión de defensas y falta de resiliencia en sistemas y backups.
La defensa efectiva exige controles unificados, autenticación multifactor, principio de mínimo privilegio y estrategias de resiliencia como modelo de protección preventiva.

 

  1. Dispositivos móviles y factor humano: El motor del ciberdelito

El 95% de los incidentes de seguridad se vincula al factor humano. El uso masivo de dispositivos inteligentes y la IA aumenta riesgos y oportunidades de defensa. La clave es un cambio cultural: capacitación, liderazgo y concientización para formar colaboradores conscientes y fortalecer la resiliencia organizacional.

 

  1. Confianza Cero y Resiliencia: Claves de la Estrategia Digital

La estrategia de Confianza Cero se consolida como estándar: ningún acceso o dispositivo es confiable por defecto.
La resiliencia implica detectar, contener y remediar ataques en tiempo real, combinando preparación técnica, automatización, capacitación del personal y planes de continuidad del negocio.
 

  1. Adopción de la automatización de la seguridad y la consolidación de plataformas

La ciberseguridad enfrenta fragmentación tecnológica y escasez de talento, lo que ralentiza la respuesta ante amenazas sofisticadas. La estrategia efectiva combina plataformas unificadas y automatización con IA, permitiendo detectar, priorizar y responder en tiempo real. La visibilidad centralizada, la protección de datos críticos y los controles de acceso fortalecen la resiliencia organizacional.

 

  1. Ciber resiliencia: La estrategia imperativa para la continuidad del negocio

En 2026, la prevención ya no basta: la ciber resiliencia permite detectar, responder y recuperarse rápidamente ante ataques inevitables. Integrar ciberseguridad con continuidad del negocio, mantener copias de seguridad inmutables, asegurar conectividad y capacitar al personal convierte la resiliencia en ventaja competitiva, minimizando pérdidas y preservando la confianza de clientes.

 

IA y tendencias 2026

La Inteligencia Artificial será clave tanto para atacantes como defensores, mientras que la adopción de Confianza Cero, la protección de la cadena de suministro y la seguridad en entornos multi-nube se consolidan como prioridades. Ransomware, deepfakes y ataques automatizados seguirán evolucionando, con el factor humano como principal vulnerabilidad.

Las organizaciones enfrentarán una mayor regulación de privacidad, amenazas cuánticas y la necesidad de gestión continua de exposición (CEM).
 

 

Estadísticas clave:

 

Conclusión

La amenaza digital es inevitable y multifacética. La resiliencia, la “Confianza Cero” y la integración de tecnología, procesos y cultura organizacional son clave para proteger activos críticos y garantizar la continuidad del negocio. La seguridad ya no es un costo operativo: es un elemento estratégico que determina la confianza y competitividad en la nueva realidad digital.

 

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